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La Inteligencia Artificial y la contratación: ¿es hora de otro Big Bang?

La IA (Inteligencia Artificial) está a punto de revolucionar la contratación laboral de tal manera que no sería una exageración hablar del Big Bang: una singularidad que cambia totalmente las reglas del juego.

Al principio de la transformación digital, los reclutadores y los candidatos fascinados descubrieron la desmaterialización de los intercambios. Luego llegó el auge de las redes sociales, que cambiaron profundamente y de forma duradera la relación entre reclutadores y postulantes.

Hoy en día, y aún más en la década que se avecina, la inteligencia artificial (IA) presagia una serie de novedosas e importantes mutaciones en el sector de contrataciones.

Ayuda idónea para el reclutador o innovación preocupante, la IA borra las fronteras entre las relaciones humanas y las interacciones hombre-máquina. ¿Acaso está la emoción condenada a desaparecer del proceso de contratación? ¿Es siquiera deseable que esto suceda?

IA for Good y la inteligencia emocional

Según las cifras a continuación, arrojadas por un estudio conducido por la Consultora Robert Walters, la inteligencia artificial en la contratación laboral ya es una realidad tangible:

  • el 14% de los reclutadores utiliza IA para contratar candidatos.
  • el 39% de los reclutadores desearían contar con algún tipo de IA para contratar candidatos.
  • el 40% de los reclutadores y candidatos estiman que los algoritmos les permiten ahorrar tiempo y/o dinero.

Además, según el estudio LinkedIn Global Recruiting Trends de 2018, el 76% de los reclutadores considera que el impacto de la IA en las contrataciones será decisivo en los próximos años. La pregunta es: ¿en qué medida?

¿Es acaso el indiscutible triunfo de un robot infalible sobre nuestra imperfección humana demasiado… humano?

A priori, la IA puede utilizarse en todas las etapas automatizables del proceso de contratación: definición del perfil, clasificación de las aplicaciones, programación de la entrevista o incluso el análisis de las emociones en una visioconferencia.

Para los reclutadores, esto puede suponer un ahorro de tiempo considerable. Muchos también lo ven como una forma de reducir los famosos sesgos cognitivos y de basar sus decisiones en datos objetivos.

Está más que claro que la IA es un valioso aliado del reclutador en el contexto de la "IA for good", es decir, la IA que hace el bien porque se utiliza de forma... ¡inteligente! 

Por ejemplo, la solución CV matching permite a los reclutadores identificar las “hard skills” (habilidades duras) requeridas para un trabajo de entre miles de CV, utilizando todas las variantes de identificación calculadas por una IA.

Sin embargo, cuando se trata de sacar un perfil con todas las aptitudes necesarias, la inteligencia artificial cede el paso a la inteligencia emocional.

Esta última, exclusivamente humana, permite identificar lo que está más allá de la experiencia y el conocimiento profesional: el saber estar, las aptitudes interpersonales, las famosas “soft skills”. ¿Seguirá siendo así dentro de unos años?

Cuidado con el big bang de la deshumanización

Hasta la fecha, las posibilidades que ofrece la IA siguen siendo limitadas, ya que se basan en algoritmos.

Sin embargo, ningún algoritmo es totalmente neutral. Antoine Morgaut, director general del Grupo Robert Walters, explicó: "Hay un riesgo de estandarización. La inteligencia artificial está programada para reclutar los mismos perfiles de aquellos que tienen el mejor desempeño. Entonces, por ejemplo, si es el caso de una empresa en la que los hombres suelen tener más éxito que las mujeres, esta diferencia se volverá cada vez más pronunciada. Y es que, ¿quién va a decirle a la inteligencia artificial que es ilegal favorecer la contratación de hombres?".

 


El ser humano detecta emociones que son imperceptibles para una IA

 

Esto ocurrió en Amazon, que tuvo que desactivar una IA que discriminaba a las mujeres aspirantes, debido a los "sesgos cognitivos artificiales", ¡el colmo!

Además, la IA no es tan eficaz al analizar vídeos e interpretar emociones a partir de ejemplos. Las soluciones existentes se basan en el análisis del contenido léxico, el tono de voz y las microexpresiones faciales.

Las emociones, especialmente durante una entrevista de trabajo, son delicadas y a menudo se expresan de forma sutil. Hasta ahora, la IA sólo es capaz de resolver cuestiones para las que está entrenada, con un enfoque lógico y matemático, pero no sabe manejar un enfoque emocional.

Sin embargo, la tecnología puede ponerse al servicio de la inteligencia emocional. Así, la solución de entrevistas por vídeo, ofrece la posibilidad, gracias a la tecnología digital, de promover las interacciones humanas (a distancia) que son esenciales para el éxito de la contratación.

Por último, la IA puede ser una herramienta muy útil para los departamentos de selección de personal en todas las fases del reclutamiento laboral, permitiéndoles maximizar sus esfuerzos. Sin embargo, por ahora la IA no puede sustituir al elemento humano en todo el proceso de contratación, y esperemos que nunca lo haga.

También es una cuestión de marca de empleador ofrecer una contratación basada en una decisión final humana.

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